lunes, 14 de noviembre de 2011

Miedos y Fobias Infantiles, (Fobia Escolar).

Elaborado por: Pst. Vanesa Echandi, Psicoterapeuta de niños y adolescentes

Se piensa que los miedos son universales, instintivos e innatos como por ejemplo el miedo a caerse o a los sonidos fuertes. Pero hay otro tipo de miedos que parecen estar determinados de manera social y cultural como por ejemplo el actual miedo a la inseguridad urbana; sin embargo, el miedo resulta ser un fenómeno que posee componentes biológicos, cognitivos y emocionales. Es considerado un fenómeno psicológico normal para el ser humano (Jiménez, 1995) que tiene la finalidad de indicar la presencia de peligro ante estímulos que el individuo considera amenazantes.

Por su parte la fobia es un miedo irracional, involuntario y desproporcionado con respecto a la situación de peligro acompañada de reacciones fisiológicas continuas e intensas. Su finalidad es evitar una situación temida y aparece a raíz de un evento traumático.

En el caso de los niños, hay miedos propios dependiendo la etapa del desarrollo en la que se encuentren. Un bebé de 8 meses tendrá miedo a los extraños, pues la angustia de separarse y perder a su madre hace que los demás se vuelvan una amenaza para él. A los 2 años es común el miedo al inodoro pues es recurrente la fantasía de que serán devorados por este elemento sanitario. A los 3 años el miedo a la obscuridad se incrementa entre la población infantil pues aparecen ideas de que monstruos terribles surgirán, especialmente a la hora de dormir. Si bien estos miedos son comunes, cada niño puede vivirlos de manera diferente y la influencia que reciba de su entorno familiar, social, y cultural sumados a los factores constitucionales propios del niño le irán matizando el paso y transición a través de éstos hasta llegar a la siguiente etapa y enfrentarse a nuevos miedos.

Un niño que presenta fobias específicas verá afectada de manera significativa su vida cotidiana.

Una de las fobias más comunes es la fobia escolar la cual, según Jiménez (1995), se refiere al rechazo prolongado que un niño experimenta a acudir a la escuela por algún tipo de miedo que está relacionado con la situación escolar. Se considera que un niño padece de fobia escolar cuando evita ir a la escuela o actúa de tal manera que busque constantemente el ser regresado a casa. Este tipo de conductas de evitación se observa cuando es sumamente complicado que el niño se despierte o coopere para alistarse en su arreglo; también cuando dentro de la escuela su conducta hace que sea reportado para regresar a casa.

El rechazo también se ve manifestado por medio de reacciones fisiológicas como sudoración excesiva, tensión muscular, necesidad constante de ir al baño, nauseas, entre otras. Otro modo en que se puede detectar esta negativa es por medio de pensamientos e imágenes aversivas ante situaciones escolares, es decir la escuela es algo a lo que hay que temer y por lo tanto todo lo relacionado a ella.
Se ha encontrado (Gittelman y Klein, en Jiménez 1995) que adultos que padecen de agorafobia con frecuencia cuentan con una historia de fobia escolar en la infancia.

No debemos olvidar que existe un momento en el desarrollo del niño en que probablemente experimente sensaciones de miedo cuando empieza a ir a la escuela, pero si se detecta un miedo repentino, desproporcionado e intenso será necesario intervenir y acudir a un especialista para abordar la situación de la mejor manera, pues la etapa escolar es importante en el crecimiento de un niño pues fomenta el desarrollo de sus habilidades intelectuales, físicas y sociales.

Referencia bibliográfica:
-Jiménez, Manuel (1995) PSICOPATOLOGÍA INFANTIL. España: Aljibe

martes, 11 de octubre de 2011

Obesidad Infantil


Elaborado por la Psicoterapeuta Vanesa Echandi, Psicoterapeuta de niños y adolescentes; vanesaechandi@gmail.com.

En un mundo, en donde la tecnología ha rebasado las paredes de la comunicación, en donde la globalización ha llegado a la esquina de nuestra casa, y en donde la demanda económica ha exigido que ambos padres salgan del hogar para buscar el alimento de cada día, nuestros niños ¿dónde quedaron?

Actualmente México posee el primer lugar en obesidad infantil, un “mal” que ahora aqueja a las escuelas, padres de familia y sociedad en general. Pero para entender y atender el tema, primero tenemos que definir qué es la obesidad.
La Organización Mundial de la Salud OMS define la obesidad cuando en una persona su índice de masa corporal (IMC) o bien la relación entre el peso y la talla, es igual o superior a 30.

Socialmente se cuenta con la percepción de que en lo niños la obesidad es una señal de buena salud, pero dentro del trabajo clínico se puede observar que un niño que padece de obesidad presenta rasgos tales como pasividad, dependencia, depresión. Generalmente son apáticos, callados, tímidos o pueden explotar con ataques de cólera (Perezbiachelanni, 1996).

El niño va almacenando en su pequeño cuerpo grasa que se va acumulando en pliegues, los cuales lo van deformando y dificultando así su habilidad física. Cuando el alimento no es consumido en la quema de calorías diaria, se vuelve dañino para el organismo convirtiéndose en exceso de grasa. Por lo tanto, es difícil hacerle romper esta rutina pues nos encontramos con un niño pasivo física y emocionalmente (Pérez Espinosa, 1992).

De manera superficial, en niño que padece de obesidad devora el alimento casi con la intensión de querer hacerlo “desaparecer”. Esto lleva a que el niño más allá de buscar una satisfacción a nivel fisiológica, busca ahora “llenar” una necesidad emocional.

Un niño obeso presenta dificultad en poderse reconocer la relación entre la sensación de hambre y saciedad, además de tener distorsionada su imagen corporal. Cuando la madre no reconoce tampoco las necesidades de su hijo, éste no identificará adecuadamente lo que necesita. (Haynal, 1984).
En nuestra sociedad actual, ambos padres salen a trabajar día a día, quedando la educación de los hijos a cargo de un tercero, tercero que no cumple con una función maternal de enseñarle al niño a ingerir la calidad ni la cantidad de alimento adecuadas para él.

Por otro lado, la falta de tiempo en compañía de los hijos orilla a las madres a querer cubrir esta ausencia, ansiedad y culpa sobrealimentándolos o promoviendo el consumo de alimentos altos en calorías pero que debido a su preparación instantánea, facilitan la tarea ahorrando tiempo y esfuerzo. De esta manera satisfacen sus propias necesidades y compensas sus fracasos y frustraciones. Si a esto se le suma un padre que adopta un papel secundaria dentro de la dinámica familiar o que evita involucrarse demasiado, no logrará restaurar la relación madre e hijo reforzando a que se vuelva un estilo de vida para el niño.

Por otro lado, un niño que se siente infeliz, puede hallar consuelo en la comida tratando de manejar de esta manera su propia inseguridad y autoestima, pues la comida se encuentra ligada a experiencias emocionales. De esta manera simbólica la comida representa amor, satisfacción y seguridad. Siendo así, el sobrepeso se vuelve una escusa, defensa o distracción para sus dificultades reales, volviendo la pérdida de sobrepeso difícil pues se tiene el miedo a perder lo que simbólicamente ese cuerpo obeso representa (Perezbiachelanni, S. 1996).

La falta de interés en actividades deportivas, el poco tiempo de calidad a nivel familiar con el que se cuenta , el sedentarismo y la cantidad de tiempo que ahora los niños invierten frente al televisor o frente un videojuego, agravan esta condición y aumenta en ellos la posibilidad de desarrollar prematuramente enfermedades como gastritis, colitis y/o diabetes, por lo que es importante que ante una conflictiva así, se tenga un tratamiento multidisciplinario en el cual se incluya la participación nutricional y psicoterapéutica.

Entre más temprano se puedan tratar el caso, mayores serán las posibilidades de éxito.

Referencias bibliográficas:
•Haynal, A. (1984) ANOREXIA AND OBESYTY. España: Ed. Masson
•Perezbiachelanni, S. (1996) IMPLICACIONES EMOCIONALES EN LA OBESIDAD INFANTIL. Aletheia No.15. México: IIPCS
•Pérez Espinosa, J. (1992) RELACIONES FAMILIARES Y OBESIDAD. Aletheia No.11 México: IIPCS
•http://www.who.int/es/

Curriculum Vitae
Egresada de la Licenciatura en Psicología por parte del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS).
Cursa la Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica Infantil
Ha sido consultora en el área de Recursos Humanos así como Consultora Vocacional.
Dentro del IICPS ha colaborado como Secretaria Técnica de la Licenciatura en Psicología y ha formado parte del equipo de Enlace con Instituciones Educativas.
Cuenta con la experiencia como conferencista a docentes, padres de familia y bachillerato, impartiendo temas como Bullying, Orientación Vocacional, Afectos, Límites, Relaciones Interpersonales entre otros.
Ha tenido experiencia colaborando con niños, adolescentes, adultos y personas de la tercera edad, así como con niños de comunidades atípicas (casa hogar).
Actualmente se dedica a la consulta privada con niños y adolescentes.

lunes, 27 de junio de 2011

La Pesadilla Interminable

Elaborado por el Psicoterapeuta Oscar Iván Partida Ponce, supervisado por el Dr.Alejandro Zuvire y por la Mtra.Elisa Iveth Vega Martínez, Junio 2011.
IIPCS - Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social A.C.

La Pesadilla, Óleo sobre lienzo, Johann Heinrich Füssli

Psicosis
Profundizar en los abismos insondables de los cuales se compone la mente humana es un camino accidentado y, tal vez, el único camino que nos puede mostrar sensiblemente los misterios de la vida en sueño que experimenta el enfermo psicótico: vida impregnada de alucinaciones, delirios e ilusiones. Una pesadilla interminable donde el psicótico vive un sueño dentro de un sueño.

La teoría nos indica que la base fundamental para que se dé una psicosis se asienta en la infancia, periodo en el cual se van acumulando diferentes situaciones de vida que se presentan ante el individuo como causas precipitadoras de su enfermedad, de tal forma que podemos vislumbrar que el camino directo al origen de la psicosis es largo y va evolucionando y modificándose con el paso del tiempo. Sin embargo, cuando aparecen los primeros sentimientos de “irrealidad”, inicia una lucha a muerte entre el enfermo psicótico y la invasión de irrealidad.

Lo terrible de la irrealidad tal vez no es lo que en si misma representa sino la evolución paulatina del sentimiento de soledad y desligazón con el mundo “normal” que va experimentando el enfermo hasta quedar envuelto y aturdido por sensaciones insoportables, las cuales le son muy difíciles de expresar con palabras. Simplemente no puede, le es casi imposible, no tiene la suficiente fuerza yoica para transformar lo que siente en una queja, simplemente se duele profundamente quedando su “yo” disminuido a tal grado que la realidad se reduce a un punto de luz al principio del abismo que se va haciendo cada vez más tenue conforme se adentra en su propia pesadilla.

Es probable que las visiones que se van presentando no siempre sean tan terribles en sí mismas; puede ser que algunas tengan hasta cierto encanto onírico, sin embargo lo que las hace tan graves es precisamente la fractura que existe del mundo normal con la realidad.

La evolución de la Psicosis nos señala entonces que esta no es una unidad mental sino un género, es decir, que la profundidad o gravedad de la psicosis depende estrictamente del grado de integración que existe en la psique del individuo. A menor integración es menos fuerte el vínculo del sujeto con la realidad y a mayor integración es mayor el vínculo del sujeto con la realidad, pudiendo entonces ubicar la evolución de la Psicosis de menos a más, desde el border line, pasando por la bipolaridad y la hebefrenia, hasta la esquizofrenia. Observamos entonces que la gravedad de esta enfermedad nos deja un mensaje aterrador; “La psicosis no siempre se ve a toda luz”, es decir, el verdadero dolor es casi intocable, no se puede hablar, es arcaico, se encuentra clavado en lo más profundo de la mirada vacía que evidencia “locura”. Mirada abismal donde el enfermo psicótico angustiado grita su dolor desde la más profunda soledad.

Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti. (“Más allá del bien y del mal” 1886, Friedrich Wilhelm Nietzsche)


La noción de Après-Coup es importante para la concepción psicoanalítica de la temporalidad. Après Coup, en su significado más amplio “lo arcaico”, nos dicta la importancia de que no debemos confundir lo “primero” con “lo más importante” en el contexto de la estructura de la vida psíquica de un individuo. Lo arcaico podemos ejemplificarlo como las impresiones inscritas en la psique antes de ser estructuradas; “el origen”, lo que está antes de lo primero, en donde lo primero toma sentido hasta que lo originario se organiza a la luz de las primeras inscripciones mnémicas. Esta arqueología psíquica es la que permite al psicoanálisis de forma directa reconstruir tiempos originarios de la psique con el objetivo de a la historia de la vida psíquica del psicótico.

Hay que ser cuidadosos en el significado que damos al hablar de "dar sentido". En principio porque esto puede generar nuevamente confusiones entre la no integración y la desintegración. entonces significa integrar lo que no se integró. Es integrar aquellas relaciones objetales que el sujeto repudió y expulso, dejándolas forcluidas en lo imaginario.

El término en francés forclusion fue elaborado por Jaques Lacan en 1956 para designar el mecanismo específico de la psicosis, en él trata de explicar que existe una defensa mucho más enérgica que la represión que consiste en el rechazo o repudiación de un significante fundamental expulsado fuera del universo simbólico del sujeto, comportándose de tal forma que pareciera que la representación jamás hubiera llegado al yo. Es decir que el sujeto no puede dar sentido a su historia debido a que no existió integración de objetos y esta falta es atribuible a que excluyó de su propio universo los símbolos, no pudiendo dar así un significado a ninguna representación primitiva, creando entonces un imaginario que retorna en forma de una psicosis alucinatoria.

La exclusión de símbolos deja un vacío inmenso que el psicótico llena con imaginarios, con pseudo representaciones de la realidad, lo que caracteriza “la vida en sueño del psicótico”. Entonces para el psicótico no hay objetos sino cosas sin significado que no representan nada y solo pseudo representan todo.
El trabajo con pacientes psicóticos requiere de una psicología profunda que no vaya solo a nivel del yo sino directamente a las profundidades arcaicas, al origen; que trabaje desde la prehistoria del sujeto.

Esto conlleva a trabajar desde el “Otro”, es decir, desde el mismo dolor del enfermo, desde su propia angustia, desde su propia soledad. Implica meterse, entrar hasta la propia psicosis del sujeto y ya ahí dentro darle un jalón que lo haga vislumbrar paulatinamente destellos de realidad, “el origen del abismo”. Es ir construyendo junto con el sujeto su propia historia.

Hay que ser precisos y cuidadosos entonces para no trabajar desde el “otro” con minúscula, esto implicaría no avanzar. Sería trabajar desde uno mismo como par, como en igualdad, sería psicología del yo. Malamente sería trabajar desde “la neurosis” la psicosis, situación realmente contradictoria; sería trabajar desde lo desintegrado lo que aún ni siquiera ha sido integrado. Trabajar desde el “Otro” con mayúscula obliga al psicoanalista a preparar el terreno desde sus propios núcleos psicóticos y así vivir en un esfuerzo constante por comprender el “propio” dolor del psicótico y de esta forma ayudarlo a expulsar el quejido que no ha podido expulsar por esa debilidad yoica que no le permite transformar el sufrimiento en palabras.

El psicoanalista se vuelve en este proceso una especie de maestro brujo que debe ser capaz de escupir el dolor del “Otro” vomitando el dolor que el sujeto no puede vomitar porqué no sabe hacerlo, expiando el sufrimiento y acompañando al enfermo en su soledad, desde sus propios núcleos psicóticos entrando en el mundo delirante del psicótico y luego interpretarlo desde el delirio mismo, desde la alucinación propiamente dicha. Con todo esto el psicoanalista logrará historizar paulatinamente lo que no tiene historia, lo que se excluyó en principio. El psicoanalista deberá buscar, organizar e instaurar un significante fundamental: “La Ley del Padre”. Ley que ayudará a que el psicótico sustituya el imaginario por símbolos, creando un orden, el orden del principio de realidad separando al enfermo del apego y metiéndolo en el vínculo.

Tomemos la premisa de que el psicótico no se ha separado de su madre que no tuvo un proceso de individuación al quedarse pegado como un apéndice a su madre; “La Ley del Padre” vendrá a establecer el conjunto de normativas que se debieron instalar en el inconsciente y que no lo hicieron. La ley es considerada específicamente como procedente de quien cumple la función paterna, que puede ser el padre (biológico o no) o quien ocupe su lugar estructural.

El padre instaura la Ley: separa al infante de la madre para que deje de ser un apéndice y mediante esta separación el sujeto es integrado en el orden simbólico del lenguaje y de la cultura. Además de imponer normativas inconscientes la ley organiza racionalmente el psiquismo del sujeto y es hasta este momento donde lo sinsentido tomará sentido.

Debemos tener en cuenta que el lenguaje del psicótico es más un metalenguaje, lleno de enigmas y de mitos. Recordemos que toda patología, hasta la esquizofrenia misma, es un recurso del sujeto en la cual pareciera que es mejor estar esquizofrénico que muerto. Es un disfraz que utiliza para protegerse del dolor que le causó una madre omnipotente.

La psicosis es una enfermedad que se piensa únicamente ocurre a los sujetos que tienen una predisposición genética que es un mal que recorre malignamente y con fuerza la sangre de una familia.

Desde tiempos antiguos se pensaba en la transmisión inexorable de la locura de una generación a otra como un envenenamiento sanguíneo…

Hay una maldición que pende sobre mí y sobre los míos”
Lord Byron


En su obra Kay Redfield Jamison, nos habla de los herederos de la sangre envenenada. Desde los antiguos griegos se pensaba en la melancolía como una predisposición del humor llamándola la bilis negra. También podemos encontrar en la literatura, la creencia del azote de la maldición sobre la especie, creando así estirpes de iluminados. La psicosis maniaco depresiva hace sentir al enfermo como un maldito, un ser diferente, de otra especie, de una estirpe extinta.

El reptil más venenoso del pantano perpetúa su especie tan inevitablemente como la más dulce ave canora del bosque: por lo tanto, al igual que todas las ocasiones felices, también los sucesos desdichados engendran otros iguales…

Para trazar las genealogías de estas mortales desgracias… tenemos que rendirnos a la evidencia de que tampoco los dioses están siempre contentos.
La imborrable y tremenda marca del nacimiento en la frente del hombre no es sino el sello de la desdicha puesto en los signatarios. Herman Melville


En la actualidad la medicina moderna parece que está completamente de acuerdo con esta idea literaria de la locura familiar. La búsqueda del gen causante de la enfermedad está muy avanzada, sin embargo se han puesto en duda los hallazgos debido a que un alto porcentaje de personas con el llamado “gen” de la psicosis maniaco depresiva nunca desarrolló la enfermedad, esto nos obliga a preguntarnos sobre el papel que juega la interacción de dicha predisposición genética con el ambiente físico y psicológico del individuo en donde estos factores pueden finalmente ser potenciadores o inhibidores de la enfermedad.

Hasta el momento, y con lo que se ha dicho, podemos colocar a la psicosis como una enfermedad psicógena clavada en lo emocional, por lo tanto se cura. Según lo explica J.N Rosen, el paciente psicótico está “muy regresionado” situación que tiene implícita la “reversibilidad”, es decir que un paciente psicótico puede sanar con la correcta intervención, sin embargo el término “deteriorado” implica que el camino únicamente es en un sólo sentido, y no hay vuelta atrás.

Por medio del psicoanálisis directo y las modificaciones a la técnica que este conlleva, se puede ayudar a los pacientes psicóticos casi sin importar el tiempo que lleven enfermos, siempre y cuando hayan preservado ciertas capacidades de la verbalización de su inconsciente dentro de la regresión y que hayan sido tratados durante su enfermedad con benevolencia y cuidados suficientes evitando el deterioro.

La tarea terapéutica fundamental consiste en restablecer y desarrollar un yo y un superyó lógicos, modificando y remplazando los introyectos arcaicos desmoronados.
Finalmente, a la sombra de esta lectura, podemos hacer consciencia del sufrimiento que siembra esta enfermedad en lo más profundo del ser. Muy probablemente una cantidad importante de personas podríamos afirmar que cuidaríamos a cualquier familiar si de pronto se enfermase de diabetes, artritis o cáncer, sin embargo me atrevo a decir que dentro de la imaginación colectiva casi nunca nos atrevemos a pensar en la psicosis como una posible enfermedad. Nosotros mismos la relegamos como una enfermedad propia de otra estirpe, es casi impensable. La “locura”, como se le llama de forma despectiva, la pensamos como algo muy lejano e intocable, nos causa miedo pensar en una desolación tan grande que es mejor alejarla de nuestras mentes como si así pudiéramos lograr erradicarla de su propia existencia.

Sin embargo por más aterrador que esto parezca, solo en la medida de que vayamos conociendo y analizando nuestros propios núcleos psicóticos, podremos comprender más el grito doloroso del enfermo para ayudarlo de raíz. Es importante mencionar que por más que busquemos acompañar en todo el camino al paciente psicótico, siempre habrá trechos en los que no podamos y tendremos que complementar este acompañamiento con una comprensión simpática.

El éxito de la psicoterapia con psicóticos dependerá de una comprensión profunda y un manejo cuidadoso de la transferencia y contratransferencia entre el paciente y el analista en donde este último muestre al enfermo una total aceptación. No debemos olvidar que nosotros como analistas somos el puente que ligará al sujeto con la realidad.

El puente mediante el cual el paciente, en su camino solitario, irá logrando una conexión con la realidad abandonando poco a poco su estado narcisista defensivo; utilizando al analista para restablecer su contacto con el mundo real.

Comencé mi actividad profesional como neurólogo, tratando de dar alivio a mis pacientes neuróticos. Bajo la influencia de un viejo amigo y con mis propios esfuerzos descubrí algunos hechos importantes sobre el inconsciente de la vida psíquica, el rol de los impulsos sexuales, y más. A partir de estos hallazgos se desarrolló una nueva ciencia, el Psicoanálisis, una parte de la psicología. Y un nuevo método para el tratamiento de las neurosis. Tuve que pagar caro este poco de buena suerte. La gente no creyó en mis hechos y consideró mis teorías ofensivas. La resistencia fue fuerte y tenaz y, al final tuve éxito, con discípulos y construyendo La Sociedad Psicoanalítica Internacional. Pero la lucha aún no ha terminado. A la edad de 82 años me vi obligado como consecuencia de la invasión alemana, a abandonar mi hogar en Viena y vine a Inglaterra para terminar mi vida en libertad.
Mi nombre es Sigmund Freud


Sigmund Freud nos muestra con estas palabras, un gran poder, un gran amor y una gran pasión por su ciencia, nos habla de la importancia de sus descubrimientos, sin embargo, el sabe que hay mucho por descubrir cuando dice, “Pero la lucha aún no ha terminado”, y me atrevo a pensar que esta lucha nunca terminará, los psicoanalistas de ahora tenemos que forjar nuestro propio destino, debemos moldear nuestra propia personalidad estudiando a profundidad los caminos descubiertos e investigando nuevos caminos.

Para mí el psicoanálisis es uno solo y, cada una de las aportaciones, descubrimientos e investigaciones al respecto no hacen más que integrar, complementar y dar fortaleza a nuestra ciencia. Así que podemos ser así de brujos como dice Aulagnier, o trabajemos desde lo arcaico como lo propone Lacan, modifiquemos la técnica con los pacientes psicóticos como propone F.From Reichman, hagamos psicoanálisis directo como propone JN Rosen, pero solo hay una cosa que nunca debemos de olvidar, el fin último del psicoanálisis es curar.


Bibliografía:
•El aprendiz de historiador y el maestro brujo. Del discurso identificante al discurso delirante. Piera Aulagnier. Amorrortu Editores. 1984
•Marcados con Fuego. La enfermedad maniaco depresiva y el temperamento artístico. Kay Redfield Jamison. Fondo de Cultura Económica.1993
•Lecciones introductorias a la psicopatología. La Psicosis. El Saber Psiquiátrico. Amalia Baumgart, Eudeba. 1999
•Psicoterapia Intensiva En La Esquizofrenia Yen Los Maniaco-depresivos. Frieda Fromm Reichmann. Hormé ediciones. 1994
• La violencia de la interpretación. Del pictograma al enunciado. Piera Castroiadis Alagnier. Amorrortu Editores. 1975
•Trastornos graves de la personalidad: Estrategias psicoterapéuticas. Otto F. Kernberg, Hermelinda Juárez Ramírez, Jorge Abenamar Suárez . Manual Moderno. 1987
•Psicoanálisis Directo. tratamiento de las psicosis sin medicamentos. JN Rosen. Biblioteca Nueva. 1975
•La Nueva Clínica Psicoanalitica y la Teoría de Freud: Aspectos Fundamentales de la Locura Privada. André Green. Amorrortu 1994
•Sigmund Freud video BBC 1938.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Psicosis

Artículo elaborado por los alumnos de 4º Semestre de la Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica Individual, bajo la dirección y supervisión del Doctor Alejandro Zuvire.

La nave de los locos- El Bosco

Autores: Dr. Alejandro Zuvire, Pst. Iván Partida, Pst. Ruth Villanueva, Pst. Paulina Román, Pst. Gabriela Osio, Pst. Stephanie Domínguez, Pst. Cecilia Ramírez, Pst. Adriana Gómez.

El futurismo no se entendería sin considerar a Einstein, ni el surrealismo, sin tener en cuenta a Freud. El sueño, en el psicoanálisis es el camino regio al inconsciente y el surrealismo en el arte es un componente necesario para entender la posmodernidad. El arte y el psicoanálisis son dos referentes del desarrollo humano que evolucionan y se expresan en una plástica que rompen con la estática de la historia. La hegemonía de la racionalidad es subyugada por el reconocimiento del delirio y la alucinación; el término psicosis acuñado por el psiquiatra Eugen Bleuler es tomado para denominar actitudes alienistas, esa “clase” de persona diferente y marginal, que Michel Foucault ubicó en la Nave de los Locos y que en la modernidad, pero sobre todo en la posmodernidad tuvo un reconocimiento no solo por la psiquiatría y los posfreudianos, sino por las aportaciones artísticas, al grado que Rosen considera que el ser humano que posee un inconsciente es potencialmente psicótico.

El potencial psicótico de nuestro inconsciente es lo que hace tan lastimosamente terrible pensar en la existencia de una línea divisoria tan endeble entre la cordura y la enfermedad.
Una enfermedad llena de abismos, de sueños dentro de sueños y de soledad abrumadora, en la cual aparecen los primeros sentimientos de irrealidad que fracturan la realidad del psicótico haciéndolo sentir atemorizado por irse perdiendo, por irse desligando del mundo real y darse cuenta cómo va expulsando de sí cualquier significante. Es la Psicosis aquel lugar en “donde las más aberrantes pesadillas entretejen las telarañas que los psicoanalistas buscamos desenredar”.
Adentrémonos sin miedo para formar lazos entre la pesadilla y la realidad, seamos un vínculo, vayamos tejiendo un hilo de plata que sostenga al enfermo para mantenerlo unido a su propia humanidad.
La clave es trabajar desde lo profundo y con paciencia, como señala O. Kernberg: “habrá que buscar una integración gradual de los objetos” y solo así gradualmente podremos ayudar al paciente psicótico a crear una historia para obtener un significante, aquel que en algún momento rechazó.

En el sentido humano de la relación que se establece entre paciente y analista, existe un gran temor, un oscuro miedo de que el analista abra el cajón donde se encuentran sus núcleos psicóticos y después… ¿Cómo acallar esas voces que con palabras incoherentes amenazan el equilibrio mental?, una perturbante preocupación que se convierte en una herramienta tanto de trabajo hacia la persona psicotizada, pero también dentro del propio análisis del terapeuta. Agarrándose con fuerza de ese hilo de plata, fino y delgado, pero resistente y durable; retando al bagaje de capacidades mentales conscientes e inconscientes para que pueda el analista sintonizarse con esa persona que vive una pesadilla interminable, con ese ser humano en que la articulación del lenguaje no existe, sino solo piezas desagrupadas sin lógica alguna, a lo que el analista tiene que iniciar con la mirada de la madre, ese apego que no se formó desde un inicio de la vida, y así logrando la sincronización terapéutica para más tarde darle los recursos necesarios para “criar y crear”, como si fuese puente a la realidad, puente a la vida.

Decalcomanía- René Magritte

Siendo su refugio la locura, el psicótico no deja de dolerse por el vacio que siente, lo expresa a través de sus alucinaciones y delirios, que no son otra cosa que un mito de todas sus sensaciones, percepciones, huellas, de lo vivido a un nivel arcaico, antes de que existieran las palabras para expresar su dolor, dolor de tener a una madre muerta, que no lo sostuvo, que no lo miró, que no lo dirigió a la vida. Mito, producto de nuestra psique, apegado al dolor y al sufrimiento, no es más que una serie de visitantes nocturnos que llevamos dentro arraigados, alienados, enajenados a esa verdad de la noche, en donde la luz de esperanza se opaca mientras avanza hacia el panteón de nuestros sueños, nuestros códices, a nuestro enigma, en donde el analista será el conocedor de los caminos secretos, desmitificando el mito hilando una historia apegada a lo real, dándole palabras y símbolos, descifrando los inentendibles códices que lo liberan de ese mundo, dando un significado en donde no hay lógica, en donde no hay razones.

Hablemos de este mundo extraño; de la obscuridad, de lo perdido; ya como si fuese un camino en reversa donde no se ve el final; lo construido a partir del dolor, lo que no se ve ni se toca, pero yace en la profundidad. Aquel sujeto en quien su puente con la vida es mediante la descompuesta articulación llamada psicosis, ese puente frágil y que en cada vértice de unión se entrelazan la alucinación y el delirio; el dolor de no haber sido visto por su madre, de no tener el lenguaje para expresar el dolor que impide ver el final del camino, aferrándose a sólo un punto en la pared como parte de un intento de realidad; de vida. En aquél en quien el grado de desestructuración es menor, puede sólo sentir la desesperación de no lograr acomodar sus pensamientos ni sentimientos; sin sospechar que la base de la estructura está carcomiéndose lenta y profundamente, sin poder sentir cómo el edificio cuyos cimientos fueron de plástico y comienzan a derretirse; es el vacío que genera dolor y que es causado por esa pérdida, por la obscuridad, por el sin sentido. Ese ser que no es capaz de exclamar “su queja”, sólo vive el dolor del vacío sin poder pedir ayuda. Es por eso que el analista tiene que ir directo al dolor, al contenido del delirio y de la alucinación, sin tomarse tiempo de mayor teorización, el analista tiene que entrar al ruedo ¡ya!, a la pesadilla, a los monstruos; con la esperanza de lo ya observado, lo ya logrado con el análisis directo y la realización simbólica.

Ahí, en la profundidad del ser humano lugar en donde no hay inconsciente se viven las más terribles y oscuras pesadillas interminables, ese lugar en el que todo se percibe difuso, perverso, distorsionado y confuso; en ese lugar no existen puertas, mucho menos paredes que lo sostengan, pues lo único garantizado es percibir la soledad. Adentrarnos en este lugar frío, con una falta de una voz suave o una mirada cálida se entrelaza con la realidad, con el mundo externo que reafirma lo frustrante es estar en ella y por eso el mejor refugio se vuelve la pesadilla –la psicosis- aunque esta sea llena de dolencia, con un llanto de lágrimas de sangre, sin palabras ni gestos. La labor artística del psicoanalista será pintar de colores sombras oscuras y temidas con una complicidad en donde solo ellos dos se entienden y se comprenden.

Como el pintor que prepara el lienzo, escoge los materiales, hace los cálculos necesarios, medita su obra; empieza a hacer los bosquejos, mientras que el artista psicoanalista ayudará a pintar de acuerdo a lo requerido, a lo que la persona psicótica requiere y lo tiene que hacer alguien más, punto por punto, descifrando los símbolos, dando forma, color y vida; a veces con un arrullo suave, con calor y afecto. Metiéndose hasta el fondo –a la psicosis- para acompañarlo, para sostenerlo, para desde allí ir jalando poco a poco, hasta llegar a ser el puente a la realidad, a la vida. Partir de la nada hacia la oscuridad de la psicosis, descifrando los símbolos para establecer un código que permita establecer el hilo comunicante con la realidad, con una obra compartida con un solo sueño.

Estos símbolos, llevando a cabo una analogía con el artista, son aquellas pinceladas que se dan en una pintura surrealista en donde las imágenes se utilizan para expresar emociones, intentando buscar y representar una creación fantasiosa inconsciente, onírica, imaginaria e irracional más allá de la realidad física. Así es como el psicótico vive sus días, en lo imaginario, en la fantasía, en aquél inconsciente sin represión, que le da pie a las alucinaciones que cree verdaderas y reales, sin darse cuenta que en su historia existe una ruptura y un vacío psíquico que no le permite integrar su mundo quedándose atrapado en su mirada. Por lo que en este caso, este personaje se vuelve una serie de pinceladas irracionales para el observador, pero una obra de arte digna de ser interpretada y entendida por el psicoanalista, ya que éste tendrá la oportunidad de darle un significante y por ende un significado a la vida del psicótico.

Lo anterior se consigue descifrando las pinceladas irracionales, de la pintura abstracta del psicótico, entrando al mundo imaginario de sus alucinaciones con empatía, interpretando el ello del paciente en el aquí y en el ahora, rescatando aquél punto que se conecta con la realidad siendo éste su área libre de conflicto, con ello se comienza la construcción de su historia y por ende el surrealismo va tomando forma en ese caos que a primera instancia crea confusión, pero que sin duda alguna cuando se es capaz de entender cada trazo, la obra de arte se observa desde otra perspectiva en donde la historia del psicótico tiene ya un significado, gracias a la labor conjunta del paciente y del analista.

domingo, 31 de octubre de 2010

Embarazo en la adolescencia


Por la Psicoterapeuta: Evelina Baeza Castro
Se puede decir que la adolescencia es un momento de crisis debido a toda la metamorfosis que ocurre; incluso se puede decir que el adolescente nace nuevamente a la vida, pues no sólo, como ya es sabido, su cuerpo cambia, sino que existen una serie de transformaciones que se manifiestan en el pensamiento, los afectos, la escala de valores entre otros. Uno de los cambios más trascendentes es el ocurrido en las relaciones sociales, pues cuando niño el mayor intercambio social ocurre dentro de la familia, sin embargo en la adolescencia es el grupo de pares el que cobra más importancia.

La adolescencia es un período de crisis debido a que en ese momento de la vida hay un incremento en la intensidad de la energía psíquica que lucha por expresarse, lucha que ocurre a la par de un debilitamiento de las normas morales, éticas y sociales que ha proporcionado la familia. Lo que hace que en este período el adolecente cometa actos impulsivos.

La sexualidad en el adolescente se exacerba y producto de la debilidad psíquica es frecuente la presencia de embarazos adolescente. En el embarazo, la crisis de la adolescencia está relacionada con los esfuerzos por controlar las tensiones que provoca el incremento de los impulsos y el embarazo, a la vez que va adquiriendo una identidad propia y la consolidación de sus estructura psíquicas en un proceso de creciente diferenciación de la figura de sus padres.


González Núñez (2001) menciona como factores desencadenantes del embarazo adolescente: a) Falta de cultura en el uso de anticonceptivos, b) hogares desestructurados por el abandono de los padres, c) hiperestimulación sexual, d) ser hijo de madre soltera y e) conductas antisociales.

El embarazo constituye un evento que rompe de manera abrupta con el equilibrio previo con el que la mujer y el hombre adolescente habían vivido hasta ese momento, ya que implica una importante movilización y redistribución de las fuerzas psíquicas dentro de ellos.

De esta forma los adolescentes que se embarazan pasan por un período de vida cuyo dilema emocional transcurre en: a) una ebullición de angustia, b) entusiasmo intenso y esperanza, c) soledad, d) preocupaciones éticas y estéticas, e) sensación de opresión por parte de los padres, f) rabia impotente, g) odio en contra del mundo externo y h) incluso fantasías suicidas.

El adolescente varón en proceso de convertirse en padre puede experimentar sentimientos de rivalidad frente su hijo, pues como adolescente que es, todavía no ha resuelto del todo los lazos de dependencia hacia sus progenitores, viviendo de esta forma a su hijo como rival por el amor de su pareja, puede experimentar temor ante la nueva situación y cuestionar su capacidad para educar a otro y como es de esperarse, la reactivación de problemas aparentemente resueltos con los padres.

La adolescente en proceso de convertirse en madre puede experimentar, por su parte, rivalidad con la propia madre o hermanos y contrariamente a lo que parecería, una intensa necesidad de dependencia hacia su madre, debido a la identificación que hace con su hijo, lo que la hace entrar en conflicto por la tendencia natural de la adolescente a separarse de los padres.

Esta situación, mantiene a la adolescente en un momento de angustia extrema que se suma a la presión social ya existente.

Resulta por ello tan importante, en la adolescencia:
- Contar con figuras de contención que fortalezcan la estructura psíquica del adolescente que en este período se encuentra debilitada y que hace frente a la fuerza tan intensa con que la sexualidad se expresa en ese momento.
- Tener una permanente educación en el autoconocimiento físico y emocional del propio adolescente tanto en el hombre como en la mujer.
Proporcionar información afectiva sobre la sexualidad, llevándose acabó desde el núcleo familiar
- Mejorar las habilidades de comunicación entre padres e hijos.

sábado, 16 de octubre de 2010

LA CONTROVERSIA DEL ARQUETIPO Y LA DUALIDAD

CARL GUSTAV JUNG

Por la Psicoterapeuta María Fernanda Guzmán Urbiola

Para comprender la naturaleza de la teoría junguiana comenzare por abordar su biografía, Carl Gustav Jung fue un psiquiatra que nació en Suiza el 26 de julio de 1875 en una familia muy educada, su padre, Paul Jung era Pastor de la Iglesia reformada Suiza y un experto en leguas orientales.

Durante su infancia Carl Jung se distinguía por tener juegos solitarios y un rico mundo interior, no le gustaba que se le molestara, ni siquiera que lo miraran mientras jugaba, hasta los nueve años de edad fue hijo único de sus padres, con quienes mantenía una relación cercana, su padre comenzó a enseñarle latín a los 6 años de edad, lo cual le creó un gran interés en las lenguas tanto modernas como antiguas como el sanscrito.

Por cuestiones económicas estudió medicina en la universidad de Basel y bajo la influencia del neurólogo Kraft-Ebing, estudió psiquiatría; después de su licenciatura comenzó a trabajar en el hospital mental de Burghoeltzli en Zurich bajo la tutela de Bleuler y comenzó a dar clases en la universidad de la ciudad.

Los sueños y las fantasías son muy importantes en la teoría junguiana, por lo que no se pueden dejar de lado sus propias experiencias, las cuales marcaron su ideología y más tarde su teoría, entre los 3 y 4 años, soñó una pavorosa imagen fálica posada sobre un trono en una cámara subterránea, este sueño fue constante durante largo tiempo, años después Jung se percató de que en esta imagen había un falo ritual, un Dios subterráneo, inaccesible a la mirada y aterrador, pero que le resultó más real y poderoso que las imágenes eclesiásticas de Jesús.

No podemos dejar de notar la edad en la que Jung tuvo este sueño, pasando de acuerdo a la teoría Freudiana por la etapa edípica que se caracteriza por la rivalidad con el padre del mismo sexo y el temor a la castración, se podría decir que la imagen fálica aterradora corresponde al padre, con quien después rivaliza a estar en desacuerdo con su forma de vivir la religión, ya que Jung no está de acuerdo con la iglesia debido a que siente que la vivencia de Dios que esta propone es parcial y banal.

Tiempo después, cuando contaba con 11 años de edad, Jung salía de la escuela y “vio el sol reflejado sobre el tejado de una iglesia en Basilea, reflexionaba acerca de la belleza del mundo, del esplendor de la iglesia y de la majestad de Dios sentado en un trono dorado en el cielo” (Fadiman y Frager, 2001 pág. 64) Repentinamente el terror lo invadió y se negó a continuar con esos pensamientos, cuando cedió a la sucesión de dichas imágenes , contemplaba la hermosa catedral y a Dios en su trono cuando emergió debajo del trono un enorme trozo de excremento que destruyó los pilares y muros del edificio.

Tras reflexionar esta fantasía Jung tenía la idea de que se le otorgó la misión de cumplir con la voluntad de Dios, hacer lo que Dios quería y no lo que él hubiese querido, después se sintió liberado y actuó contra las tradiciones de la Iglesia, alejándose de su padre ya que como comenté anteriormente para Jung su padre no vivió una experiencia religiosa directa y no vivía el espíritu de Dios como una realidad viva.

Jung era un apasionado de la lectura, leía ciencia, filosofía y mitología, conocía el pensamiento oriental y occidental, dos de sus principales influencias fueron Goethe y Nietzsche.

Ya cuando Jung impartía psiquiatría en la Universidad de Zurich, había descubierto los textos de Freud, y se puso en contacto con él, enviándole su primer libro, “La Psicología de la Demencia precoz”, Freud lo invitó a Viena, y comenzaron a intercambiar correspondencia semanalmente, El padre del psicoanálisis lo consideraba su sucesor lógico, lo hizo director de la Asociación Psicoanalítica Internacional, y fue al mismo tiempo director de la Asociación Psicoanalítica de Zurich.
Así como Jung se separó de su padre, años después se separó de Freud, porque no podía aceptar que su teoría se basara en la sexualidad, su ruptura se consolido cuando Jung publicó “Símbolos de transformación”, obra en la cual refutaba algunas ideas básicas de Freud.

Podemos ver que Jung se separó de su padre porque sentía que éste no tenía una vivencia real de Dios, que no era suficiente su vivencia eclesiástica, así también se separó de Freud quien para él tenía una visión limitada de la psicología, elaboró sus propias teorías del inconsciente y del análisis de símbolos oníricos que después aplicó a la mitología, religión, arte etc.

Jung murió el 6 de junio de 1961, a los 86 años.
Como parte de su teoría Carl Gustav Jung dividió a la psique en tres partes: El Yo, el inconsciente personal y el inconsciente colectivo,
El Yo para Jung era solamente aquello que existe en la consciencia, el inconsciente personal se refiere a todo aquello que no está en la consciencia pero que puede estarlo, este inconsciente de Jung a diferencia del Freudiano no contiene instintos. Mientras que el inconsciente colectivo es el conocimiento con el que nacemos de forma heredada, su contenido y sus imágenes son compartidos por todas las personas, en diferentes culturas y épocas, como un reservorio de nuestra experiencia como especie.

Como parte del contenido del inconsciente colectivo encontramos a los arquetipos, que se definen como tendencias a responder de formas determinadas. Por si mismos son formas sin contenido, sirven para organizar o canalizar material psicológico y con ellos se forma la estructura de la psique, compuesta por el Yo, la persona, la sombra, el ánima o ánimus y el self. Esta teoría postula que si bien, todas las personas tenemos vivencias diferentes, las pautas generales en las que canalizamos u organizamos dichas experiencias obedecen a patrones universales. Esto me hace cuestionar ¿cuál es el valor de la vivencia personal, si al fin y al cabo nos vamos a comportar de acuerdo a los arquetipos? Estoy de acuerdo con Jung cuando menciona que no toda nuestra conducta está determinada por nuestras vivencias pasadas, que hay patrones universales, sin embargo creo que lleva esta idea al extremo al desdeñar la importancia del desarrollo de cada individuo.

El arquetipo Yo, es uno de los más importantes de la personalidad, tiene un lugar central en la conciencia dando coherencia y dirección en la vida consciente y nos lleva a planificar y analizar nuestras experiencias.

La persona es el papel que representamos ante la sociedad para relacionarnos, incluyendo la forma de expresarnos, la manera de vestir, etc. Sirve para proteger al Yo y a la psique de las actitudes sociales que se les intentan imponer, pero el Yo se puede identificar con la persona y el individuo se puede creer que es lo que aparenta o tener conflictos de identidad por que la sociedad rechaza su persona.

La sombra es la parte del inconsciente donde se deposita el material reprimido por ser rechazado por la persona y contrario a las normas sociales, es nuestra parte negativa. Tanto más se niegue la sombra, más peligrosa es porque se tiende a proyectarla en los demás y así ser dominados por ella, entre más conscientes seamos de nuestra sombra, menor será su dominio. Si conocemos nuestro lado negativo, lo aceptamos y nos integramos, podemos actuar para manejar o cambiar ese lado negativo.

Ánima y ánimus, como Freud Jung cree que todos los seres humanos somos bisexuales, si bien actuamos de acuerdo al rol de género, tenemos un complementos que es el ánima, el aspecto femenino en los varones y el ánimus, el aspecto masculino en las mujeres, este arquetipo es también el responsable de nuestra vida amorosa. Es uno de los mayores reguladores de la conducta.

El self es el arquetipo más importante, es el arquetipo central y el que lo abarca todo, une al consciente y al inconsciente dando equilibrio y armonía, la conciencia se vincula con el self a manera que comprende y acepta los procesos inconscientes, esta idea no es alejada del objetivo de la terapia psicoanalítica de Freud, hacer consciente lo inconsciente. En el self se da la unión de los opuestos, para que cada aspecto de nuestra personalidad se exprese de manera equitativa, logrando así la trascendencia al sobreponernos a nuestros opuestos, esta idea se basa en el principio de la entropía, que dice que los polos opuestos se atraen con el fin de disminuir la energía vital, para que toda la energía se distribuya eventualmente, en medida en que logramos integrar nuestras partes buenas y malas, femeninas y masculinas, etc., logramos la trascendencia y gastamos menos energía en esta constante lucha.

Otro de los principios dinámicos es el principio de los opuestos, que dicta que cada deseo sugiere su opuesto, y es esta oposición lo que genera la libido del psiquismo; el siguiente principio es el de equivalencia que dice que la energía generada de la oposición se debe distribuir equitativamente, al tener un deseo bueno, emerge uno malo con la misma cantidad de energía que busca la realización del deseo, si me sobrepongo a la energía para realizar el deseo malo y cumplo el bueno, hay un aumento de la calidad del funcionamiento psíquico, sin embargo si cumplo el bueno y niego el malo se crea un complejo en la sombra; si negamos nuestra parte mala y creemos que todo el tiempo somos buenos, nuestra otra parte de consolidará en un complejo alrededor de la sombra, y este complejo nos atormentará de alguna manera.

Otra de las aportaciones más importantes de Jung es la diferenciación entre introversión y extroversión o bien orientadas al interior o al exterior; el introvertido se siente mejor en su mundo interno en la reflexión y los sentimientos, mientras que el extrovertido se siente mejor en el mundo de las personas y los objetos. Así mismo Jung aporto la teoría de los tipos ya que postula que los individuos conciben, viven y siente el mundo de maneras diferentes, por lo que esta teoría sirve para comprender el funcionamiento de los demás.

De acuerdo a Jung hay 4 funciones psicológicas fundamentales que son el pensamiento, sentimiento, intuición y sensación, por lo general contamos con una función superior que es la que desarrollamos y dominamos más, también esta es la función más consciente, por lo general solamente desarrollamos dos de dichas funciones, aunque lo optimo seria desarrollar las cuatro para lograr un enfoque adecuado del mundo.
Una de las funciones es el pensamiento, que se ocupa de la verdad objetiva, del juicio y del análisis impersonal, se pregunta ¿qué significa esto?; el sentimiento se centra en los valores y hace juicios de tipo bueno o malo, sirve para tomar decisiones.

Las sensaciones sirven para obtener información, la percepción de los detalles y los hechos concretos. La intuición busca aprovechar la información sensorial por sus posibilidades, la experiencia del pasado, las metas y los procesos inconscientes.
Basándonos en estar teoría podríamos decir que los psicoterapeutas desarrollamos la intuición como función suprema, seguida por el pensamiento, las sensaciones y el sentimiento.

En conclusión la teoría de Jung nos ofrece la posibilidad de explicarnos algunos fenómenos más allá de la teoría sexual, nos ofrece extrapolar las características de nuestros objetos en arquetipos envistiendo algunos símbolos con sus características, cuidadoras, protectoras etc.; además de que el estudio de los arquetipos nos permite estudiar las características del comportamiento de acuerdo a ciertos modelos de identificación, así por ejemplo un adolescente se puede identificar con el arquetipo del héroe y comportarse de acuerdo a ello; sin embargo para mi esta teoría solamente nutre la teoría Freudiana debido a que Jung le resta importancia al desarrollo de cada individuo, lo cual para mi determina de manera importante su ulterior comportamiento, es decir, ¿por qué dicho adolescente se comporta como el arquetipo del héroe? al mismo tiempo Freud le resta importancia al desarrollo de la vida adulta, dejando todo a cargo de la vida infantil, aquí es dónde Jung nos ofrece más posibilidades para comprender la conducta.

BIBLIOGRAFÍA

•Fadiman, J y Frager, R. (2001) Teorías de la personalidad (2ª Ed.) México: Oxford.
•Jung, C. (1972) Teoría del Psicoanálisis. España: Plaza y Janes.
•Noll R. (2002) Jung, el Cristo ario. España: Vergara.
•Boeree, C. Teorías de la personalidad.

domingo, 3 de octubre de 2010

El puente entre la mente y el cuerpo

Por la Psicoterapeuta Paulina Román Mendoza

Franz Alexander, Más Allá de lo Simbólico

Una teoría, no solo es parte de un momento histórico, sino es algo que deja huella dando material para seguir estudiando diversas líneas a partir de ese planteamiento, cierto es que muchos prefieren rechazarlas, o negarlas, para incorporar nuevas involucrando un poco cierto grado de narcisismo que no permite un desarrollo.

Franz Alexander trato de no ser como los demás, siendo proactivo teniendo como diría él una adaptación autoplástica al agregar y contribuir a la teoría Freudiana.
Cabe aclarar que Franz Alexander aporto varios conceptos útiles al psicoanálisis de las cuales ha recibido un merito pobre, haciéndolo un autor casi inexistente, “escondido”, por así decirlo, sin siquiera saber de ¿Quién o por qué lo esconden?, es algo que intriga al buscar acerca de sus aportes y toparse con tan escasa información, siendo uno de los principales exponentes de la psicología somática, criminológica, y de la técnica psicoanalítica.

Alexander no era del gremio judío alemán, nació en Budapest en 1891, pero se traslada a Berlín a estudiar teniendo gran influencia por autores europeos miembros de la sociedad psicoanalítica de Berlín como Karen Homas prof
rney, Karl Abraham y Ferenzci, que junto con Freud le ayudan a postular su teoría psicosomática; muere en 1964 mostrando ser de los más jóvenes seguidores de la teoría Freudiana, teniendo dos etapas claras, una cuando vivía en Europa y de esta psicología moderna en América, enfocándose a la psicología del Yo, que era inevitable que pasara como lo fue con Reich, pues están inmersos en una sociedad capitalista, que exige resultados al momento y cuestiones un poco más concretas, que hablar del complejo de castración, Su ida a América en 1930 despertó, al menos en Freud, cierta resistencia en si Alexander podría continuar con esta parte psicoanalítica europea que venía desarrollando con gran empuje, gracias a su dedicación e interés en conocer, sobre todas las áreas gracias a la influencia de su padre quien era una gran catedrático de la universidad, con gran interés en la filosofía y literatura reflejándose en el gusto de Alexander por Shakespeare, donde curiosamente logro entender la profundidad de su obra debido a que leyó la interpretación de los sueños de Freud, impulsado por su padre quien le regalo el libro ya que él era ferviente seguidor de Freud hasta que conoce sobre los impulsos irracionales de los seres humanos, aspecto que influyo también en Franz pues decidió dejar lo confuso de la psicología por la neurofisiología hasta terminada la Primera Guerra Mundial cuando se sumergió a toda la cuestión psicoanalítica derivado de su percepción y sentir sobre la misma, de cómo el estado, y el ejército se convertían en amenaza para el desarrollo de la identidad en el ser humano.

Siendo ya alumno del Instituto Psicoanalítico de Berlín (1914) quedo más clara su orientación hacia el psicoanálisis pero le fue difícil enfrentar las criticas pues era visto como no científico, y el estaba acostumbrado a hacer ciencia. Durante este tiempo fue cuando mayor comunicación y apoyo obtuvo de Freud quien inevitablemente fue el reflejo de su padre pues lo admiraba en cuestión de su cultura, capacidad para imponerse, ser exitoso y a la vez ser buen esposo y padre. A pesar de tener esa necesidad de hacer ciencia, hizo su intento en el psicoanálisis con un ensayo acerca del Complejo de Castración y el Carácter que lo llevo a obtener un premio en manos de Freud, pero poco a poco fue dirigiendo su obra en hacer un Análisis Total de la Personalidad el cual refleja ese matiz de psicología del yo al estilo americano. Todo esto probablemente sea el origen de su teoría sobre como se liga la mente con el cuerpo.

Un punto importante que abordo durante su estancia en Berlín (1929) fue el estudio analítico del criminal, donde aplicó la técnica psicoanalítica para entender los móviles de los crímenes entendiendo la forma en como se llevara a cabo el crimen podía entender las motivaciones y el perfil del criminal, dando pauta a la formación de la criminología en un futuro. Siendo de sus últimos trabajos en Europa en 1930 es invitado a Chicago dando clases en la Universidad, topándose con una realidad que tal vez no esperaba, pues las universidades no consideraban como algo serio el psicoanálisis, por lo que hizo todo lo posible hasta fundar el Chicago Institute for Psychoanalysis tomando de ejemplo el de Berlín, y sin duda aunque no lo dijera abiertamente a esa figura de identificación que fue Freud, en lo más profundo su padre, teniendo la fuerza necesaria para manejar gente, formarla, y ser por 25 años director de dicho instituto.
Fue inevitable que todo fuera cayendo en mayor organización y uniformidad, pues era lo que se planteaba por los americanos, ellos querían una técnica para intervenir, siendo esto opuesto a la influencia europea quienes creían que aun no estaba lo suficientemente avanzada la teoría como para hacer una intervención efectiva. Situación que Alexander llamo como “guerra interna analítica” siendo importante para él desarrollar dicha terapia y entrenamiento psicoanalíticos haciéndolo a mi parecer de manera exitosa dándonos muchas bases que en la actualidad manejamos al estar con los pacientes.

Una de sus primeras investigaciones a las que se enfoco fue a la transferencia y contratransferencia la cual llego a tener importancia decisiva viéndola ya desde esta perspectiva no como un obstáculo sino necesaria para la empatía y manejo de la situación terapéutica, y algo que cuestiono mucho Alexander es el lema analítico “ La curación transferencial no puede durar”, en donde plantea que un análisis prolongado no siempre conduce al éxito, pero reconoce que las pautas neuróticas tempranas pueden corregirse mediante nuevas experiencias emocionales de la situación terapéutica, ya que sin este ambiente, el paciente podrá reconocer, saber que no es adaptativo su comportamiento, pero no da el giro, Alexander plantea que “un paciente no madura en el diván, sino después que han abandonado al analista”,( citado en Spanjaard, 1968) frase fuerte tal vez para un terapeuta narcisista, pero real para uno consciente de lo que se lleva a cabo en la terapia. Po tanto es hasta ese momento donde se puede apreciar el cambio; la transferencia ayuda a modificar, pero no siempre estará el analista ahí, la función del terapeuta es entender la dinámica y ayudarlo a comprender y vivir lo inadecuado de su conducta a través de interpretaciones para llegar a un insigth, pero es tarea del paciente elaborarlo y que lo lleve a cabo en su vida, el analista le ayuda a construir su deseo y él es quien lo persigue con sus propios recursos, a este espacio que brinda el analista lo llama experiencias emocionales correctivas. Al leer es confuso pero a la vez entendible las dos partes que maneja Alexander tanto la raíz psicoanalítica que tienen por su estancia en Europa en cuestión de la transferencia y en lo práctico, la psicología del yo, donde busca darle un uso práctico a la misma. Fue criticado por como conducía ahora el entrenamiento de los futuros analistas, pero considero que iba adelantando en cuestión de que un analista va a influir en sus pacientes, siendo inevitable, donde interviene esa transferencia y contratransferencia pero también es un inter-juego de personalidades en donde el terapeuta debe reconocer que es lo propio para dar verdaderamente un sentido terapéutico, y no repetir la historia al paciente que dio origen a sus neurosis. El “nuevo” terapeuta debe estar interactuando pero en función del paciente no del propio y enseñare a pensar psicodinamicamente a su paciente, el propio Alexander plantea que esto no es algo nuevo sino la aplicación consecuente de los principios de Freud. Más allá de todo vemos su postura clara ante la verdadera identificación y admiración a sus figuras paternas, que se ve reflejado en la contundencia de sus trabajos.

Medicina Psicosomática

Alexander dedico 25 años al estudio de la medicina psicosomática, teniendo especial interés en obtener un enfoque multidisciplinario, cosa que fue desapareciendo pues se enfoco más en los aspectos psicológicos.
Lo importante que plantea su teoría es la diferencia con la Histeria donde plantea una diferencia clave, la histeria es la expresión simbólica del conflicto a través del cuerpo, y la enfermedad psicosomática es el resultado de la “lógica de las emociones” que se expresa en tensión y disfunción en el cuerpo. Es decir que una emoción provoca cambios físicos en el cuerpo. Para entender mejor esto es importante conocer lo que el plantea como “análisis vectorial” en el cual menciona que casi todos los órganos puede perturbarse por diferentes emociones tanto amorosas como agresivas dirigidas en tres cualidades de incorporación, retención y eliminación. En si estas enfermedades manifiestan la incapacidad de volver el conflicto en neurosis y la única salida que se encuentra es a través del cuerpo. Hablaron de 7 enfermedades principales que se abordaron que se agrupan en cuestiones de son hipertensión, gastrointestinales (colitis), respiratorios (asma), motores (artritis). Muchas de estas investigaciones no fueron publicadas, y también se quedaron en el tintero estudios acerca del cáncer por ejemplo, dándole a cada una explicación psicológica en cuestión de la dinámica con sus primeros objetos lo que resultaba en dicha tensión acumulada, por ejemplo en el caso de problemas gastrointestinales, el rasgo sobresaliente es que el paciente está en búsqueda de su libertad, pero está en la lucha de ser activo y libre, y por otro de no tomar o recibir nada del exterior. Lo importante de su planteamiento es que el conflicto sigue oculto, pero se manifiesta en algo real que si la persona no habla, nunca se llegara al fondo y seguirá con sus dolencias. Algo a cuestionar es que no propuso como tal una técnica de intervención para curar o darle un manejo a estas manifestaciones, es claro que es necesario abordarlo desde lo medico pero no tendrá caso medicar si aparece nuevamente. Considero que se perdió en tanto estudio por ese afán de hacer ciencia, ser metódico y científico, y ser tan preciso en definir el origen de estas enfermedades, que ya no logro concretar en como manejarlo en lo psicológico.

La creatividad en los Ángeles.
En 1956 es invitado a ser director del Psychiatric Research Department en el Mount Sinai Hospital en los Ángeles, llevando nuevamente un estudio, organizando a su equipo, para conocer los resultados de la interacción paciente terapeuta dentro de la situación terapéutica, obteniendo de ella la importancia de la atmosfera terapéutica, la comunicación no verbal, y el uso adecuado de la misma.
En estos años profundizo más en los filósofos, y en como la situación moderna afectaba la seguridad del hombre y su reacción a lo nuevo, dejando a un lado la influencia de la temprana infancia, mencionando que la identidad es fortalecida a través de la ideología religión, y valores. Y postula que una persona es creativa por un excedente de energía, que lograra utilizarla cuando se ve libre de la presión inmediata de sus necesidades de sobrevivencia, muy al estilo de lo que postulo Maslow, y reconoció que una persona creativa es aquella que sabe jugar, y trabajar. Y el que alcanza el éxito es aquel que puede integrar tanto lo simbólico como lo cultural haciendo hincapié en que toda esta necesidad de producir del mundo actual está desviando esta creatividad.

Alexander muere con innumerables manuscritos sin editar, miles de cartas de Freud las cuales siempre tenía a la mano para citarlo en clase demostrando así su interés por ser como él sin necesidad de confrontarlo, es de los pocos a mi manera de verlo, que ha logrado fundamentar una teoría y sustentarla sin necesidad de recriminar las teorías iníciales, sino aportar más y de calidad a lo que es el psicoanálisis, tendrá su matiz de psicología americana pro creo que fue necesaria para dar pie a crear la técnica psicoanalítica de nuestros tiempos.

Podemos indagar que fue un sujeto con mucha seguridad en sí mismo, que fue poco a poco construyendo su teoría y su identidad, tomando como base modelos de identificación buenos y exitosos, por lo que seguramente se sintió querido y aceptado por sus objetos. Ante esto no deja de extrañarme que teniendo estos conocimientos no logre tener un lugar entre los psicoanalistas de grandes aportes.

Quizá esa inconsistencia en sus trabajos sobre la medicina psicosomática, se ve reflejado ahora con toda su obra, y por no querer dar un paso más que a ese modelo de identificación.

jueves, 9 de septiembre de 2010

VIDA Y OBRA DE WILHELM REICH

Por la Psicoterapeuta Gabriela Osio Morales

En primera instancia quiero hacer mención acerca del prejuicio que me generé del autor cuando recién empecé a leer acerca de él, pues uno de los primeros aspectos que se mencionan en su biografía –además, por supuesto- de destacar su obra de mayor relevancia psicoanalítica; “El análisis del carácter”, se resalta el hecho de que fue diagnosticado con Esquizofrenia en la última etapa de su vida, pues algunos consideraban que ciertos conceptos que él postulaba y experimentos que llevaba a la práctica eran no más que “delirios”. Por lo que; como decía, en primera instancia, no me resultó difícil creerlo, sobre todo cuando leí acerca de los “Acumuladores de energía Orgón (palabra que combina –organismo y orgasmo-)”. Hay que mencionar que “la energía Orgón es la energía radiante descubierta en 1939 en los biones derivados de la arena”. “Más tarde se descubrió su presencia en la tierra, la atmósfera, la radiación solar y así como también, en el organismo vivo; se refiere entonces; a la energía vital de todo organismo, y es la fuerza motora del reflejo del orgasmo; además es de color azul, es medible y omnipresente”. Ciertamente confieso que no me ha resultado fácil comprender las lecturas por la terminología que maneja Reich perteneciente a la física, a la biología y claro, al psicoanálisis; pues ahora aclararé que “un bion es una vesícula que representa la etapa de transición entre la sustancia viva y la sustancia no-viva. Se forma constantemente en la naturaleza por un proceso de desintegración de materia orgánica e inorgánica, proceso que ha sido posible reproducir en forma experimental”(Reich, 1972). Está cargado de energía orgónica y se convierte en protozoarios y bacterias. Por lo que, con el fin de hacer visible el hecho de que toda materia viva es creada y produce dicha energía Orgón, Reich construye el primer Acumulador de Energía Orgónica la cual resulta ser una caja de madera u otro material orgánico con revestimiento interno de metal, la primera absorbería la energía orgánica mientras la segunda la atraería; invento con el cual, el objetivo de Reich era hacer fluir la energía en el cuerpo de sus pacientes (véase el esquema).



Como todo prejuicio; siempre es prematuro, así que mejor a continuación procederé a revisar grosso modo su vida y obra.

Wilhelm Reich nació en Dobrzanica, que formaba parte de la Galitzia austrohúngara (actualmente Ucrania) el 24 de Marzo de 1897 donde su padre era granjero. Siendo aún muy joven, Reich se interesó por la biología y antes de hacer su servicio militar durante la Primera Guerra Mundial, tenía colecciones de plantas y de insectos y su propio laboratorio de cría. En 1918, (a los 21 años de vida) ingresó a la Escuela de Medicina de la Universidad de Viena donde se le otorgó a su egreso en 1922 el título de Doctor en Medicina “con una distinción”. A la edad de 23 años, cuando realizaba sus estudios de posgraduado, se lo designó miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Viena, una distinción que sólo se confería a aquellos que mostraban ser una promesa en el campo. Fue inicialmente un discípulo de Freud, periodo en el cual escribió “El análisis del carácter”(Über Charakteranalyse) –su obra máxima- en 1928, pero posteriormente hizo cambios radicales en su teoría.

Una base para la obra de Reich parece haberla aportado Ferenczi. Por su íntima amistad con Freud, Ferenczi era muy bien considerado en Viena y a partir de las innovaciones terapéuticas hechas implicadas en su “terapia activa”, influyó para que Freud y él se separaran en lo que respecta al psicoanálisis. De la misma forma en que Ferenczi desarrolló sus procedimientos terapéuticos activos para utilizarlos cuándo y dónde el largo proceso del psicoanálisis clásico era incapaz de penetrar las estructuras del yo, así Reich, desarrolló su teoría y práctica del análisis del carácter después de descubrir que con demasiada frecuencia los esfuerzos terapéuticos de los analistas se veían frustrados, pero que a causa de la contratransferencia este resultado terminaba en un callejón sin salida racionalizado como resistencia del paciente a la curación. (Ekstein y cols., 1968)

En su obra “El análisis del carácter” Reich expresa en un inicio su principal preocupación acerca de la Técnica psicoanalítica, su primera edición corresponde como tal al sistema del psicoanálisis freudiano, pero después, el mismo Reich fue reeditando su libro, donde dejaba ver sus nuevas ideas e innovaciones radicales acerca de la Biofísica Orgónica y de la Orgonterapia, se incluyó tanto material de naturaleza no psicoanalítica que un crítico afirmó: “No es la versión de aquel libro en alemán que Reich publicó en 1928 y que llegó a ser un hito en el psicoanálisis ” (en Ekstein y cols., 1968).

En la primera edición de “El análisis del carácter”, Wilhelm Reich menciona que “con el fin de estudiar la estructura humana con miras a prevenir las neurosis, debe ser mejorada la técnica analítica” de los terapeutas. Lo enfatiza a tal grado de decir que el primer prerrequisito para una futura prevención de las neurosis es contar con una “teoría de la técnica y la terapia”, basada en los procesos dinámicos y económicos que tienen lugar en el aparato psíquico. Comenta asimismo, que se necesitan terapeutas que sepan qué es lo que les permite modificar estructuras, o el por qué fracasan en esta labor. En esto último estoy totalmente de acuerdo, pues con la aún poca experiencia que cuento como psicoterapeuta, me he podido percatar que la forma, el tono, el contenido y el momento en que se dan las intervenciones que hacemos, son aspectos esenciales en el manejo de un paciente, pues de no importar esto, se convertiría efectivamente en una simple “charloterapia”.

Así, Reich estableció varios patrones para el éxito o fracaso en el tratamiento. Quizá el de mayor validez es el que dice que “Si no se alcanza la etapa genital, sea mediante la masturbación genital, el exhibicionismo genital o los deseos incestuosos genitales, tales casos tienen un mal pronóstico” (1924 en Ekstein y cols., 1968). Respecto a esto, añadió que “como un criterio de la organización genital o pregenital de los pacientes adultos, es aconsejable observar la forma específica que puede en ellos asumir el onanismo (coito interrumpido). Aquí no se debe vacilar en prohibir toda forma de onanismo extragenital, pero se debe alentar la forma genital. Y un análisis no puede considerarse completo hasta que el paciente no haya liberado su genitalidad del sentimiento de culpa y la haya separado del objeto incestuoso y también que haya superado finalmente su nivel de organización pregenital”. Acotó finalmente que “ los criterios de este cambio deben hallarse en las fantasías y en los sueños de transferencia”. En esto es posible darse cuenta -desde mi punto de vista,- de la gran relevancia que Reich daba al igual que Freud a la sexualidad, pero haciendo un énfasis en el hecho de la importancia de alcanzar la etapa genital y ejercer esa sexualidad, dejando atrás las fijaciones pregenitales. Este peso fue potenciado cuando Reich más adelante sostiene la tesis de que “La salud mental de una persona se puede medir por su potencial orgástico” (Wikipedia, 2010).

En 1926, Reich presenta un ensayo que fue antecedente de su obra “Character Analysis”, el cual se tituló “La técnica de la interpretación y la resistencia al análisis.” En este artículo Reich enfatiza en esencia la “no interpretación del contenido sin interpretar primero la resistencia al proceso de asociación libre”, lo cual a mí me trae a la mente lo que ahora entiendo como “Analizar de la superficie a la profundidad”. Durante este periodo del psicoanálisis se utilizaba el término –resistencia-, que más tarde dio lugar al término más amplio “defensa”.
Respecto a la técnica analítica, Reich enfatizaba dos temas principales: el estudio de los problemas de resistencia individualizados y el estudio de los motivos del fracaso analítico, que hasta ese momento se había considerado como debido a la inexperiencia individual o a errores, más, que a limitaciones de la técnica.

Por otra parte pienso que es importante señalar que fue Karl Abraham quien precedió a los escritos de Reich sobre el análisis del carácter aunque los estudios del primero se restrinjan principalmente -digamos- a los aspectos fenomenológicos de la formación del carácter, esto es, la formación del carácter como una consecuencia y una evolución de los tipos yo oral, anal y genital.
Abraham también escribió que encontró resistencias de tipo narcisistas en algunos de sus pacientes y que no pudo actuar analíticamente hasta no hacerles conocer la naturaleza de tales resistencias. Éste consideraba que el carácter de las resistencias narcisísticas era una forma transitoria, mientras que en el enfoque de Reich tales resistencias se consideraban como una función del yo estructurada, semi-crónica cuya disolución llegaría a ser el punto central de la terapia. (Ekstein y cols., 1968)
Reich no hubiese cambiado el término “análisis de la resistencia” -como lo postuló Freud-, por el de análisis del carácter si circunstancias particulares no hubieran demostrado que el último era preferible. Entre los diferentes tipos de resistencia encontrados en la práctica, Reich destacó un grupo particular que denominó “resistencia de carácter”. Reich explicó que las resistencias de carácter “adquieren su aspecto específico, no a partir de su contenido, sino de los modos de conducta individuales del paciente…. la forma asumida por las reacciones del yo –una forma que a pesar de la similitud del contenido experiencial difiere de acuerdo con el carácter- está determinada por las experiencias infantiles, en la misma medida en que lo están el contenido de los síntomas y de las fantasías.” Reich pensaba que una Neurosis de Carácter constituía invariablemente la base subyacente de una neurosis sintomática; respecto a lo anterior dijo: “la diferencia entre la neurosis de carácter y la Neurosis sintomática es simplemente que en la última, el carácter neurótico produjo también síntomas, esto es, que las neurosis sintomáticas son, por decirlo así, una concentración de las neurosis de carácter… cuanto más profundamente penetramos en sus determinantes (los síntomas) tanto más nos alejamos del campo de la sintomatología propia y tanto más pasa a primer plano el sustrato caracterológico (1948)”.
Afirmó entonces que al pasar a primer plano, este sustrato caracterológico actúa como un mecanismo de defensa compacto contra los esfuerzos terapéuticos, un fenómeno al que Reich dio el nombre de “Coraza Caracterológica” (Erkstein, 1968). Así, definió coraza caracterológica como la suma total de las actitudes caracterológicas que desarrolla el individuo como defensa contra la angustia y cuyo resultado es la rigidez de carácter, la falta de contacto, la “insensibilidad”. (Reich, 1972).

Pero la pregunta sería ¿cómo finalmente logró Reich convertir todo esto del análisis del carácter en una técnica analítica en la terapia? ¿Los terapeutas debían entonces interpretar la tendencia del ello (contenido)?, ó, ¿sin siquiera tocarlo deberían enfocar siempre antes el aspecto de la resistencia la cual estaría más íntimamente relacionado al yo consciente y a las defensas del yo?,… Para Reich fue claro que “toda defensa, finalmente, debe terminar en una transferencia negativa y el carácter, como asimismo la coraza del yo, revelado y descubierto”… ¿cómo lo hacía?: Para que un análisis fuera decisivamente exitoso requería llegar a la explosión emocional o a la agresividad activa en el sentido –claro- de transferencia negativa. Al observar en un paciente un rasgo importante de la “coraza caracterológica” p.ej. si Reich observaba que existía en el paciente falta de afecto e indiferencia; trabajaba continuamente con él, excluyendo prácticamente todo otro tipo de interpretaciones. Pero entonces al paciente sólo le quedaban dos opciones, o dejar la terapia, o bien la movilización de una reacción de agresión u hostilidad contra la provocación terapéutica repetitiva dirigida por el analista hacia su coraza caracterológica (la cual denominó después coraza muscular como término funcionalmente idéntico). Una vez que se producía tal situación, para Reich; el bloqueo de los afectos se hallaría por fin destruido y el paciente ya se vuelve analizable.
Respecto a lo anterior creo yo que es adecuado pero con la concomitante de estar fortaleciendo la alianza de trabajo para evitar que el paciente optase por la primera opción… la de interrumpir la terapia.

Por otra parte, Reich llevó el tema de la sexualidad y la psique al extremo, llegando a afirmar el principio económico en contradistinción con el tópico y el dinámico, que se mantuvieron como los pilares de las diferentes escuelas psicoanalíticas. El trabajo donde se encuentran contenidos grandes hallazgos de dicho tema es el que produjo en 1927 en su libro llamado “La función del orgasmo (Die Funktion des Orgasmus)”. Para Reich el problema de la sexualidad, por su propia naturaleza, abarca todos los campos de la investigación científica. Su fenómeno central, el orgasmo, “es el núcleo de problemas que surgen en el dominio de la psicología, la fisiología, la biología y la sociología; denominó economía sexual al cuerpo de conocimientos que trata de la economía de la energía biológica en el organismo”. El descubrimiento de la naturaleza verdadera de la potencia orgástica, la parte más importante de la economía sexual, lo condujo al descubrimiento del reflejo del orgasmo y posteriormente al descubrimiento de la radiación orgónica. (Reich, 1972).

Reich sostenía la tesis de que “la salud psíquica depende de la potencia orgástica, o sea, de la capacidad de entrega en el acmé de excitación sexual durante el acto sexual natural. Su fundamento es la actitud caracterológica no-neurótica de la capacidad de amar. La enfermedad mental, por tanto, es un resultado de las perturbaciones de la capacidad natural de amar. En el caso de la impotencia orgástica, de la cual sufre una enorme mayoría de los seres humanos, la energía biológica está bloqueada y se convierte así en fuente de las manifestaciones más diversas de conducta irracional. La cura de los trastornos psíquicos requiere en primer término el restablecimiento de la capacidad natural de amar. Ello depende tanto de las condiciones sociales como de las condiciones psíquicas” (Reich, 1972). Reich descubrió asimismo, que las personas no neuróticas manifestaban lo que él llamó reflejo del orgasmo consistente con el movimiento involuntario, incontrolable y repetido de la cadera a la hora de la descarga orgástica. Basándose en esto, él comenzó a fijarse en las actitudes y movimientos corporales de sus pacientes y se dio cuenta que los tratamientos psicoanalíticos convencionales de la época, eran muy poco eficaces –según su punto de vista- porque el paciente poseía una tendencia marcada a “esconderse de sí mismo”. En cierto modo, las personas tenían miedo a romper sus bloqueos porque eran incapaces de sentir el placer de la distensión, de relajarse, de dejarse llevar. Respecto a la función del orgasmo, yo creo que aunque Freud planteaba la existencia de la sexualidad en todas las etapas de la vida, Reich le dio un enfoque revolucionario para lo sociedad donde resalta que esa falta de capacidad de entrega, de relajamiento en la relación sexual, es el resultado del sometimiento de la sociedad misma y es por eso que el individuo contrae una angustia de placer, la cual es un miedo a la excitación placentera. Esta angustia de placer –postula Reich- es el terreno sobre el cual el individuo recrea las ideologías negadoras de la vida que son la base de las dictaduras.

Otra de las tesis que sostenía Reich es que “la psique de una persona y su musculatura voluntaria son funcionalmente equivalentes”. Se refería a que los bloqueos psíquicos se corresponden a contracciones musculares crónicas, lo que quería decir con esto, es que p.ej. una persona con miedos tiene constantemente tensos los muslos y los hombros por lo que Reich se dispuso a combatir las enfermedades mentales a través de la liberación de las tensiones musculares crónicas, lo que le dio excelentes resultados. Obviamente esto se contraponía a las técnicas de los psicoanalistas freudianos quienes nunca tenían contacto físico con sus pacientes, pero Reich sin embargo, utilizaba técnicas como abrazar, retorcer y estirar el cuerpo de sus pacientes hasta que rompieran en llanto o bien vomitaran, y así liberándose; ya que Reich entendía que la personalidad funcionaba en ciclos de tensión/liberación en los que una correcta vida sexual era indispensable para esta última.
Yo por mi parte, estoy de acuerdo en que las emociones se reflejan en la tensión de la musculatura del cuerpo, pues yo misma he sufrido dolores musculares de espalda y cuello, pero sin embargo no me imagino que mi analista me estuviera estirando el cuerpo o haciéndome vomitar en la sesión, creo que yo ya habría dejado la terapia.
Reich concluyó entonces que los patrones musculares se podían explicar desde el punto de vista de la energía vital que recorre el cuerpo (más tarde le llamó energía orgónica).

Así concluye la que se puede llamar la primera etapa del pensamiento de Wilhelm Reich, la segunda etapa comprendió su acercamiento al marxismo.
Reich se adhirió a las ideas marxistas y en el año de 1927 se afilió al Partido Comunista de Austria. Se orientó entonces a la búsqueda de una síntesis entre el materialismo dialéctico y el psicoanálisis. En ese periodo escribió obras como “La revolución sexual” y “Psicología de masas del fascismo”. Para Reich, gran parte de la población sufre psicopatologías y vive en condiciones de fuerte represión sexual. Considera que el dominio de una clase social sobre otra necesita que la mayor parte de la población sufra una atrofia en su vida sexual pues para él, eso garantizaba individuos pasivos a las clases dominantes los cuales acatarían la autoridad sin cuestionamientos. Concluye que el capitalismo es incompatible con la salud mental de la población, que sólo se podría lograr con base en la abolición de la sociedad de clases, esto es, a través de la revolución socialista (Wikipedia, 2010). Esta teoría se contrapuso con la supremacía del “principio de realidad” de Freud ya que Freud planteaba la superación de la neurosis mediante la adaptación del paciente al principio de realidad; mientras que Reich con su teoría marxista pretendía superar esa neurosis mediante la transformación de la realidad.

Los psicoanalistas freudianos rechazaron los postulados de Reich por considerarlos como “ideas politizadas”, adicionalmente, la recepción de estas ideas en el marxismo no fue unánime.

En 1933, Reich deja Alemania por la toma del poder de los nazis, había arribado ahí en el año de 1930. En 1932 escribió la primera edición de “La irrupción de la moral sexual” la cual estaba basada en las obras del antropólogo Bronislaw Manilowski. Plantea el origen de la represión sexual, La economía sexual en la sociedad matriarcal, El comunismo primitivo-matriarcado, etc.
En 1934, Reich renunció oficialmente como miembro del movimiento psicoanalítico y a partir de entonces se alejó cada vez más de las asociaciones psicoanalíticas, ya de por sí sus ideas habían sido rechazadas por contraponerse o alejarse demasiado de la tópica de los postulados freudianos.

La tercera etapa del pensamiento de Reich es la más polémica y la que sus detractores han usado para calificar el conjunto de su obra como “delirante”. Sus estudios se centraron sobre el Orgón –que como dije al principio del ensayo, Reich denomina así a la energía radiante de los biones derivados de la arena-. Energía que se encontró más tarde también en la tierra, la atmósfera, la radiación solar y el organismo vivo. Para Reich, Orgón es también la fuerza motora del reflejo del orgasmo. Es entonces en 1940 cuando construye ese primer Acumulador de Energía Orgónica, -descrito también al inicio-, con el cual Reich afirmaba poder hacer fluir la energía en el cuerpo de sus pacientes. Lo hacía porque para él, enfermedades p.ej. como el cáncer., no eran más que acumulaciones de orgones negativos, por lo que experimentó con enfermos terminales de cáncer creyendo que podía ayudarlos. Creó –incluso- el Instituto Orgón, su propia editorial y el Orgonón, que era el lugar donde guardaba el acumulador de orgones y además un centro de investigación. Cabe señalar que los resultados de sus investigaciones sólo han podido ser replicados y confirmados por sus adeptos, ya que incluso en este mismo año, escribe al gran científico Albert Einstein pidiéndole tiempo para discutir acerca de un descubrimiento científico, refiriéndose así al Acumulador de Orgón. Einstein sometió a prueba el aparato en 1941 y previamente estuvo de acuerdo con Reich en que si, “la temperatura de un objeto puede ser elevada sin una fuente de calor aparente, sería un evento muy importante para la física” (Wikipedia, 2010).
“En su intento de replicar los hallazgos de Reich, Einstein observó un aumento de la temperatura, que sostuvo Reich fue causado por la energía Orgón que se había acumulado dentro de la jaula de Faraday. Sin embargo, uno de los ayudantes de Einstein señaló que la temperatura fue menor en el suelo que en el techo. A raíz de esta observación, Einstein modificó el experimento y, en consecuencia, concluye que el efecto era simplemente debido a la gradiente de temperatura en el interior de la habitación. Einstein escribió de nuevo a Reich, describiendo sus experimentos y expresando la esperanza de que Reich desarrollara un enfoque más escéptico de los mismos (Wikipedia, 2010)”- creo yo- queriéndolo persuadir para que pusiera menos pasión y más objetividad en la observación del resultado de su invento. Reich respondió la carta con la réplica de que “a la convección desde el techo” se le unirían los “gérmenes del aire” y el “movimiento Browniano” para desacreditar los nuevos descubrimientos. (Wikipedia, 2010)



Nada de esto desilusionó a Reich y mantuvo su teoría desarrollando la llamada “Vegetoterapia Caracteroanalítica” concebida para liberar las tensiones de la coraza caracterológica, producto de los impulsos sexuales y emociones reprimidas. Dijo que cada individuo se crea una coraza mediante hábitos y actitudes, con el fin de protegerse tanto del mundo externo como de sus propios deseos o instintos. Afirmó que la coraza caracterológica, se encuentra dividida en 7 áreas las cuales son: ojos, boca, cuello, pecho, plexo solar, cintura y genitales, cuyo desbloqueo se logra mediante masaje, movimiento, sonidos y ejercicios.

Reich, finalmente fue un hombre muy perseguido, así como sus hallazgos y descubrimientos científicos. Los Acumuladores de Orgón fueron quemados bajo la supervisión de la Food and Drug Administration (FDA), institución que lo acusó de estar utilizando un tipo de “tratamiento” o “medicamento” sin patente* sobre todo por los experimentos que hizo con individuos con cáncer. Fueron igualmente quemados cada uno de sus libros y artículos donde apareciera la palabra “Orgón”; lo cual representó casi toda su obra.
Reich muere en la cárcel en Lewisburg, Pensilvania; EEUU el 3 de Noviembre de 1957.

He tratado de describir de la forma más concisa e ilustrativa la evolución en el pensamiento de Wilhelm Reich, si bien, difícilmente creo que él tuviera esquizofrenia como fue diagnosticado al ingresar a la cárcel al final de su vida, por catalogar sus ideas como de tipo “delirante”, y ya que las teorías que formuló sobre todo respecto a la técnica psicoanalítica fueron bien fundamentadas y en nada puedo yo relacionarlas con un autor con personalidad escindida; pienso ciertamente que Reich era un persona que poseía un nivel de omnipotencia y megalomanía que puede verse p.ej. en una de sus últimas obras escritas en la cárcel “The murder of Christ (La muerte de Cristo)” donde él habla de cómo la masa, la sociedad; no cree ni permite el crecimiento de la gente –digamos- “iluminada” como Cristo y pues como él.
No obstante, sería injusto criticar a Reich desde el Psicoanálisis ya que Reich dio un salto del psicoanálisis a la Biofísica, y esto simplemente sale de la comprensión y alcance del primero. Sólo otro “iluminado” como Albert Einstein podría someter a prueba las creaciones de Reich pues por mi parte, p.ej.; sería difícil creer una pistola “rompe nubes (cloudbusting)” que pudiera desencadenar lluvia en el desierto de Arizona –como también sostuvo Reich haber logrado-. Lo que es claro para mí, es que los postulados de Reich a la técnica del psicoanálisis, y los fundamentos de su obra original “El análisis del carácter” conservan su valor pues representan una importante contribución a la teoría y técnica psicoanalítica.

BIBLIOGRAFÍA:
¥ Ekstein, R. y cols. (1968) “Historia del psicoanálisis” Vol. VI. Paidós, Buenos Aires; Arg.
¥ Ollendorff, I. (1972) “Wilhelm Reich. Una biografía personal”. Granica editor, Buenos Aires;Arg.
¥ Reich, W. (2005) “Análisis del carácter” Paidós, 1° ed. de la colección Surcos, Buenos Aires, Arg.
¥ Reich, W. (1972) “La función del orgasmo” Paidós, 4° ed., Buenos Aires; Arg.
¥ Wikipedia.org, 2010

domingo, 15 de agosto de 2010

Sandor Ferenczi


Por Ruth del Carmen Villanueva Juárez

El maestro comenta de su alumno: “Hungría, tan íntimamente enlazada con Austria desde el punto de vista geográfico como ajeno a ella científicamente, no nos ha aportado hasta ahora más que un solo colaborador: S.Ferenczi; pero tal, que vale por una asociación entera” Freud, Obras Completas, p. 1653)


Antes de comentar las aportaciones al mundo del psicoanálisis me parece importante señalar algunos datos personales de Sandor Ferenczi quien tenía originalmente el nombre de Sandor Fränkel nacido en Hungría el 7 de julio de 1873 (y muere el 22 de mayo de 1933 a los 59 años), hijo de judíos polacos que emigraron quizás y desde entonces por problemas sociales de antisemitismo. Es el octavo de 12 hijos, su padre se dedicó a la dirección de una librería cargo que asumió su madre al fallecer éste, cuando Sandor tenía 15 años. Al completar el Gymnasium se traslada a Viena acogido por un tío materno y concluye los estudios de medicina a los 21 años, en 1894. Tras cumplir con el servicio militar (en la armada austro-húngara) decide especializarse en neurología y psiquiatría. Su interés por los fenómenos psíquicos iba en aumento, iniciando parecido a los demás psicoanalistas por la hipnosis, hasta lograr la construcción de teorías como innovadoras que dieron pie además de la discusión entre colegas, a la continuación de esas nuevas líneas de investigación.

La vida personal de Ferenczi está llena de versiones tanto de las personas que lo apreciaban y admiraban cercanamente hasta los más rudos críticos que afirman situaciones poco ortodoxas las cuales no les he tomado importancia ya que parecen reportajes de la farándula, y desviarían el objeto de análisis que son las múltiples aportaciones teóricas que se mencionan en los siguientes párrafos.

El comienzo…
Ferenczi se puso en contacto por medio de cartas con Freud; al responderle éste le hizo una cortes invitación y así dio paso a que se conocieran en 1908 de lo cual derivo en una larga amistad (interrumpida a fines de la vida de Ferenczi) y un crecimiento profesional mutuo, motivante y de constante evolución; que ni la guerra pudo obstaculizar. Se presume que existen 1200 cartas escritas a lo largo de 25 años (1908-1933) en las cuales se recapitula tanto la relación denominada por Sandor Lorand de “padre - hijo”, probablemente el discípulo más querido a Freud, ya que el año siguiente lo invita a Estados Unidos (Clark University) a la gira de conferencias. (Grotjahn, 1968)

Se sabe que Freud analiza a Ferenczi, y lo presiona para que deje el autoanálisis y actúe, reaccionando a los hechos de la realidad. Dando libertad a la imaginación, podría contra-transferencialmente sentir la tensión, de que el maestro, el tutor y el analista escudriñe dentro de la psique de Ferenczi, lo asocie con las ideas teóricas que para ese momento están en los cimientos de la construcción de la teoría, y que a su vez Ferenczi como acto traslaborante y creativo; siga adentrándose en ese nuevo mundo tan desconocido pero a la vez que se alcanza a vislumbrar a lo lejos fascinante: el vasto campo del psicoanálisis.

En 1908 Ferenczi publica un trabajo que aborda la interpretación y el tratamiento psicoanalítico de la impotencia psicosexual en el hombre. Quizás en este punto se empezaba a perfilar el gusto por Ferenzczi por tocar temas yugulares, irreverentes o atrevidos; una estrategia que lo pondría en boca de todos… para adularlo o para descalificarlo.

En 1911 escribe “Nosology of male homosexuality” en donde describe la homosexualidad. Existiendo dos tipos: pasivos y activos. Los primeros les llamó “homoerótico sujeto” están satisfechos con su papel; la agresión la mantienen inhibida asumiendo actitudes femeninas y deseando despertar el amor de los hombres. Mientras que los activos “homoeróticos objetales” tienen mayor consciencia de su perturbación, neuróticos obsesivos típicos como los califica Lorand, son muy agresivos. El girar la mirada y analizar la homosexualidad me parece una gran innovación, mostrándose desde entonces audaz en el momento de escoger temas de investigación.

Continuando con los aportes teóricos, muy brevemente se menciona en orden cronológico 4 etapas del desarrollo de la realidad: 1) el periodo de omnipotencia incondicional, 2) el periodo de omnipotencia mágico-alucinatoria, 3) el periodo de omnipotencia a través de gestos mágicos y 4) el periodo de pensamiento y palabras mágicas. Le llamo el sentimiento de omnipotencia en las neurosis como una proyección; y la magia como un intento para restaurar el narcisismo herido, lo que finalizaría con la eliminación del perturbador principio de la realidad. (Grotjahn, 1968).

Thalasa: la obra teórica para la trascendencia de Ferenczi
En la historia del psicoanálisis


Ferenczi se ganó el título de presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional en 1918, teniendo el visto bueno de Freud. En 1924 hace pública la teoría de la sexualidad humana, lo llamo Thalasa (mar en griego), curioso nombre para una teoría que hace metáfora al mar: el origen de toda la vida, como fin último del hombre de regresar a la tranquilidad del mundo intrauterino, rodeado de líquido tal como sucede en el mar. Esta teoría aborda el origen filogenético (de la especie) y ontogenético (historia personal) respecto a la sexualidad, circundante a la ley de Haeckel (que todo ser viviente se resume en el curso inicial de su desarrollo).

Fundiendo la biología con el psicoanálisis (bioanálisis); una obra que platea la existencia de huellas psíquicas (adquiridas intrauterinamente) que son los símbolos, que posteriormente darán cuenta la persona. Incorpora el término amfimixia, describiéndolo como un desplazamiento de cualidades que se convierten en una sola fuerza para un fin último (ejemplo: erección, eyaculación, enrojecimiento, cualidades que se desplazan a otros órganos, que originalmente no tienen estas cualidades).

Todo da origen con el acto del coito, pasa por el triple proceso de identificación, nivel simbólico (equilibrio entre dar y conservar), imaginario (el pene como órgano narcisista) y real (secreción de esperma). Como el intento de regresar al cuerpo de la madre (el útero).

Uniéndolo con el concepto del deseo edípico en casos de neurosis; como la expresión psíquica con tendencia biológica que impulsa a los seres vivos a retornar a su estado anterior. Ferenczi no se aleja de las premisas de Freud, las escarba, las profundiza y las lleva más allá, como si fuese un camino de tren, en la misma dirección con una velocidad constante por las vías, me atrevo a pensar que los durmientes son las aportaciones que entre muchos Ferenczi colocó en su momento (a diferencia de Adler o Jung, que decidieron cambiarse de vía).

Basado en la observación clínica, posiblemente motivada de trabajar en hospital de Budapest, en la sala de prostitutas, vincula la impotencia masculina siendo el origen alguna perturbación en el área anal (tocado este tema por Abraham); citando a Mechthild “…que para que exista una “eyaculación normal” es necesario una armonía sinérgica entre las inervaciones urinarias y anales”, puntualizando que Ferenczi se refería a que, debido a un cambio de energía caquéctica (y su composición) y la determinación biológica, es lograda por el desarrollo sexual.

En el esquema de un todo, los aspectos placenteros de la genitalidad es el medio, y el fin, es la adaptación a un mundo exterior. Marca como ventaja considerar la capacidad funcional de los órganos individuales quienes generan la excitación sexual y mantenida en un “reservorio”, quien en palabras el autor es el pene más quela vagina este reservorio. Siempre deja claro que el objetivo es adaptarse al exterior.


“El lado femenino de Ferenczi”

Ferenczi aborda de manera directa la feminidad, aunque a mi parecer el tiempo de producir la teoría como una gran obra no llegó. Retomando a Lamarck y su tesis en la que explica que “los organismos se adaptan frente a un ambiente cambiante”, visualizándolo desde la arista de las necesidades psicológicas, un camino que prometía grandes riquezas no tuvo mayor desfogue que un chispazo de su concepción.

El concepto de feminidad (bioanalíticamente) en donde el pene (falo) es un eje determinante del desarrollo de ambos sexos, lo femenino lo conceptualizan como una condición “defectuosa”, la cual no me termina de convencer, defectuosa ¿Por qué? no creo que sea por no tener pene, aunque afirma que la estructura principal es derivada del placer del sufrimiento; intento justificar su posición por la cultura patriarcal estrictamente religiosa que seguro bio-psicológicamente ha de haber estado en cada célula de él.

Retomando el tema, se postula que la mujer no puede admitir la manifestación del deseo sexual, respondiendo a las ideas germinadas de la cultura; menos el hecho de tolerar pasivamente las tendencias libidinosas que puedan surgir, porque ellas se sentirían pecadoras, sucias.

Esa tendencia regresiva en la mujer, “es como el retorno al seno materno y se manifiesta como un fantasma, bajo la forma de una identificación imaginaria al hombre durante el coito. Su sensación vaginal le sugiere la posesión del un pene, y también por identificación con el bebé que lleva en su cuerpo”. Así para el sujeto (hombre o mujer) el coito representa una significación de ese deseo de retornar al vientre.

Freud opina al respecto, y afirma que esa “tendencia regresiva para volver al útero se manifiesta en cada fase del desarrollo sexual (oral, anal, genital)” de forma específica o peculiar. Ferenczi le llamó “tendencia a la regresión maternal”; y lo estima como el principio fundamental de la humanidad. Empalma la ontogénesis con la filogénesis, de la vida intrauterina que en algún periodo ancestral fue el mundo marino, el nacimiento como el periodo donde los mares se repegaron forzando a algunas especies a una vida terrestre (como renunciar a usar las branquias y desarrollar órganos para respirar aire).

Ferenczi vincula como cosas sinónimas el acto de dormir con el coito, ya que en ambos se expresa el deseo de regresar al estado anterior (el seno materno). Como en un estado acuático, para después despegarse de ella, como lo haría la tierra… la metáfora me lleva a ver que el mar y la tierra son cosas diferentes, no revueltas, pero si pegadas, de varias modalidades, mar y una playa tranquila facilitadora de espacio para la reflexión, o el mar embravecido contra las rocas de un acantilado. La mar como generadora de vida, o como demostración que los arranques de la naturaleza como son los ciclones, que destruyen lo que a su alcance está; para mí, quizás un mar pueda ser la personalidad neurótica, el otro la psicótica.

El nacimiento será la “catástrofe” que ha obligado a las especies a adaptarse a su nueva vida; renunciar a la respiración braquial y acostumbrarse a la respiración aérea. Esta teoría de las catástrofes de Ferenczi explicaría los cambios en la evolución de las especies, paralelo al “trauma” que menciona Freud. La nueva estructura debe de restablecer el equilibrio. Girando al punto de vista ontogenético, considero que la primera gran catástrofe fue el nacimiento, pero a lo largo del desarrollo la serie de catástrofes continúan, haciéndose cada vez más específicas, evolucionadas y complejas; brincando topográficamente dentro del aparato psíquico, y poniendo a prueba las facultades que tiene la mente para volver al equilibrio, emanando la grandiosidad que nos coloca por encima de las demás especies, con la posibilidad única de crear, producir, inventar o construir. Muy apegada a la convicción de Ferenczi, afirmando que los fenómenos psicoanalíticos tienen un lado orgánico y biológico.

Alude a que mediante la eliminación de los deseos sexuales del organismo y su concreción en los genitales, el nivel de eficiencia del organismo es definido a partir de su adaptación para enfrentar momentos difíciles, hasta catastróficos. Como si los genitales fueran el eje que descarga tensión sexual hacia el resto de organismo.

La aportación de Ferenczi no se limita hasta estos puntos, también planteó supuestos acerca de que los niños presentan una vida mental inconscientes, muy acorde a la idea de que se busca el regreso al vientre materno, al ambiente acuático. En paralelo Freud retoma el punto y son incluidos conceptos como que la relación de auto-erotismo evoluciona al narcisismo, y la libido conduce a la esquematización del ego, siendo éste consecuencia o repercusión del desarrollo. Una vez más se ve la sintonía entre ambos, la que seguramente dio pie a constructos hipotéticos de tal magnitud, como una rica y jugosa retroalimentación sin contradicciones.

Ese acrecentar el ego, lo que comienza con el auto-erotismo hasta el narcisismo; lo que facultaría la idea de que el pene sea como una miniatura del ego total, representando un requisito del amor. El papel de la mujer aquí es de contener esta cathexis narcisista pero secundaria de su cuerpo completo (ya que no tiene pene) debido a que sus órganos genitales no pueden generar una cathexis narcisista original o primaria.

Ferenczi apuntala que la esta teoría de la genitalidad basada en la biología es válida para los hombres, visualizando hacer la contraparte de la teoría femenina en otro momento; lo que por desgracia no se llevo a cabo. Esbozando dicha teoría, avanza, y menciona que el clítoris es un pene femenino; que durante el desarrollo de la mujer su cathexis libidinosa es delegada hacia la cavidad de la vagina. Sobre las ideas de uretralidad y analidad en esa regresión femenina significan la explicación del placer sentido por la mujer, al “alojar el pene y sus secreciones y a su vez el fruto posterior: el hijo”. En un aspecto erótico la mujer se convierte en un niño que quiere ser amado… así ella se identifica con el niño en su cuerpo. Mi particular opinión es que el hombre está en igualdad de posibilidades de identificarse con ese niño que regresa al cuerpo materno.

La feminidad para Ferenczi se convierte en un sinónimo de capacidad de sufrimiento; a lo cual fijo mi postura de desacuerdo, ni desde el aspecto psíquico ni del biológico; considero que la capacidad de sufrimiento podría ser reemplazada por la capacidad del placer de originar y dar vida, de desear y contener al falo, y de enfrentar y readaptarse a esas “catástrofes” que se presentan.

Aunque enmarca a la mujer como el sexo que filogenéticamente está predestinado a sentir dolor, deberes de maternidad, resistencia de la genitalidad, lo intenta adornar (de manera muy fallida para mi gusto) como con la capacidad de exteriorizar el sufrimiento, la aflicción y la felicidad, dotada de un “sentido común”, sabiduría innata y demás adjetivos que lejos de ser un acercamiento a la ciencia, parecieran sacados de una libreta de la época victoriana, remata diciendo que generalmente el hombre es intelectualmente superior a la mujer; un comentario extraño en alguien con tanta visión y sensibilidad. En mi intento de reparar la grandiosidad de ideal teórico me atrevo a decir que probablemente en tal época, incluso para la comunidad judía ortodoxa el concepto de feminidad sí congenia con el de maternal; lo que ahora a simple vista no es apareable, ya que el rasgo maternal no es innato, no es exclusivo de las mujeres, y no es un detonador de la constitución de ser o no; mujer.

Por último falta destacar aportaciones innovadoras en la técnica psicoanalítica, sobre la terapia activa, a la cual Fenichel (en 1941) señaló que era necesario evitar las prohibiciones en la medida de lo posible o bien presentarlas de tal manera que no parecieran castradoras; así parecería un consejo, o una sugerencia.

Quedando claro que para Ferenczi la asociación libre era una medida activa, agregando Tarachow (1962) que la exigencia del analista para que el paciente asocie libremente es exigirle que renuncie a sus defensas establecidas. Esta técnica ha sido afilada, pero los cimientos aunque ya pocos lo recuerden fueron de Ferenczi, el mismo que sostenía que el analista debía de dar amor a los pacientes, creando una atmósfera de facilitadora en la situación analítica. Algo que quizás ahora nos parecería algo obvio, y necesario para fortalecer la alianza terapéutica.

También fue el primero en señalar que para un desarrollo infantil sano es debe de tener un contacto corporal cercano suficiente con la madre y advertía de la existencia de peligros causada por un exceso de estimulación hacia el bebé por parte de los adultos. En la observación de bebés, quedo absolutamente claro que el acercamiento con la madre es determinante para la formación de la estructura de la personalidad; y aún en nuestra época se le da poco valor a tan concreta y extensa vocación.

Al ir acercándose el final de la vida de Ferenczi, se declaraban algunos síntomas aparentemente de etiología neurológica, trabajó con sus pacientes hasta diciembre de 1932, tras meses de reposo, los síntomas se iban a gravando, como los movimientos paréticos, al comienzo con los miembros inferiores, luego también las manos, el domingo anterior a su muerte las tenía tan afectadas que apenas podía sostener un vaso, dando paso a la causa de su muerte, una parálisis del centro respiratorio.

Lorand apuesta que después de Freud, Ferenczi es el teórico que más aportaciones ha hecho a la teoría psicoanalítica; quizás así sea, de cualquier modo, el aporte de la múltiples obras que arrojo al mundo, son un exquisito buffette en donde podemos encontrar muchas respuestas, explicaciones de la conducta y maneras de construir un abstracto del cómo se mueve la psique. A mí me deja con un referente socio-histórico de que hay que atreverse a investigar aquellos temas que quizás a los otros les de tos, les provoque bochorno, y enfrentar cualquier clase de dificultades profesionales; también me quedo con un sentimiento de que el psicoanálisis puede complementarse con otras ciencias, él la congenió con la biología, medicina, psiquiatría, la educación… ahora sería un reto el hacerlo con otras y entrelazar conocimientos para fundamentar teorías que como Ferenczi, que trasciendan a través del tiempo.